Ya no podemos y no debemos, solo responder a LGBTQ+ como algo pecaminoso sin saber responder de una manera más holística y bíblica.
Los presentes movimientos y revoluciones sociales, han planteado un gran reto tanto en los hogares como en los púlpitos. ¿Cómo podemos responder a la autonomía sexual en este mundo postmoderno de una manera que fortalezca, sin forjar un frente que estorbe la proclamación de esperanza en Cristo a nuestros hijos y al mundo que nos rodea?
La respuesta tendrá que ser multiforme, siempre llena de gracia y de verdad.
Hemos de edificar un baluarte para proteger la pureza de los jóvenes, pero a la vez salir para ministrar, lo cual es un equilibrio no tan fácil de lograr.










